Mientras se acerca, podrá notar un gran rectángulo de madera encajado en la pared. A simple vista parece impenetrable, pero no se deje llevar. Cuando llegue frente él no le ponga mucha atención. Desatiendale durante unos segundos. Truénese los dedos y frunza el ceño. Respire profundo y coloque su mano lentamente sobre el picaporte. En este momento usted se encuentra en la parte más importante: no debe retirar su mano por ninguna razón, de lo contrario podría perderla durante un segundo intento. Gire con delicadeza, pero con la misma convicción de quien sostiene la espada que acabará con un dragón. Ya que ha movido el pasador, tire con lentitud de la puerta hasta que se forme un espacio razonable en el que pueda entrar. Debe tener en cuenta que el espacio no debe ser reducido, ni tampoco excesivamente amplío. La exactitud es de vital importancia si se quiere salir vivo. Por último, deslicese hacia el otro lado con cautela. Ahora que ha logrado cruzar, deje que la puerta haga el resto. Si usted realiza los pasos con el debido orden, no tendrá problema alguno.

Me ha encantado la instrucción de cómo abrir una puerta. Eso de el espacio razonable en el cual pueda salir vivo me parece toda una odisea.
ResponderEliminarPor cierto me pareció muy familiar o más bien me recordó a "Instrucciones para llorar" o "Instrucciones para subir una escalera" de Julio Cortázar. Deberías leerlas, te darás cuenta de la gran semejanza que tienes con este gran escritor.
Vaya, es verdad. Me inspiré en Cortázar sin haberlo leído.
Eliminar