sábado, 28 de julio de 2012

El mundo efímero



Buen día viajero, déjame describirte como va la vida en este lugar tan singular al que has llegado: vivimos en una jaula llena de pájaros que asesinan el silencio; en un sitio en donde el ratón cree que puede salir del agujero en la pared, venir y quejarse del mundo con una autoridad moral ilusoria. El hombre de barbas cree que es romántico y escribe «cosas bonitas». Saca frases «ingeniosas» del sombrero como si fueran conejos. Cretino. La voz de sirena es una con el fuego; llora ocasionando tormentas que empapan el alma, tormentas que inundarían cualquier desierto. Antes había doncellas valientes, que superaban con creces al más famoso de los caballeros; capaces de enfrentarse a dragones y tiranos sin despeinarse. En este mundo en decadencia las muestras de humanidad son cada vez más escasas; aquí la gente machaca los sueños ajenos. En este lugar las personas se introducen porquerías y despiertan al día siguiente con ganas de no existir; pareciese un juego oscuro, una competencia furtiva por ver quién se autodestruye primero. Los humanos se clasifican en dos grandes grupos: los malos, y los que creen que son buenos. Aún queda un poco de luz, pero el planeta se marchita cada vez más rápido, incluso, esa luz que todavía existe, no es suficiente para sacar a flote esta nave averiada; ya hemos descendido demasiado en este abismo como para no salir jamás. Los árboles ya no dan sombra, el agua quema la garganta y las lágrimas se secan antes de deslizarse por las mejillas. Hace mucho que nadie llora. Esa algarabía que provoca el estar feliz ha desaparecido, es un vago recuerdo, una historia que se le cuenta a los niños. Ya no hay escapatoria. Extranjero, te daré un consejo: procura no conversar demasiado con los humanos, no son de fiar. Aléjate de ellos. Intentarán devorar tu espíritu. Este mundo es peligroso. En este lugar se vaga por las calles, mientras sopla el viento, llevando hojas de papel de una puerta a otra, de balcón en balcón, esperando que alguien escriba algo sensato y aplace el fin otro rato. Quizá tú puedas hacerlo, salvar este mundo efímero, pero no deberías. Las personas de aquí se han rendido, han dejado de insistir en algo que parece irrealizable. Las fuerzas les son insuficientes: respiran con trabajo. Esto pudo cambiar hace tiempo, la situación pudo pintar mejor, lástima que el virtuosismo ha pasado a mejor vida. Será mejor que te marches y no regreses nunca; no le cuentes a nadie sobre lo que has visto; deja que este lugar se consuma como el fósforo que siempre estuvo destinado a ser.


Post reciclado

No hay comentarios:

Publicar un comentario