Él no sabía bailar. Ella: no estoy seguro. Se quedaron ahí, parados. Días, meses, años. Uno enfrente del otro. La mirada fija y cuidando la respiración. Y es así como inició el primer bosque...
lunes, 17 de agosto de 2015
Monzón
—Qué haces ahí, parado en medio del monzón. Tú y tu paraguas a mitad de la nada.
—Observo al antílope y al guepardo: animales más rápidos que el rayo. Como dejan que las gotas que lleva el viento rocen sus cuerpos. Por un instante son uno con el universo.
lunes, 22 de diciembre de 2014
Nací
Nací cuando se daba la onceava campanada. Veintisiete de los 30 pilares que sostenían el universo habían sido derribados. Las situación no pintaba bien. Quedaba un sujeto que aún se resistía a la catástrofe, se caracterizaba por tener el alma helada. Yo intentaba abrir los ojos y observar cómo los restos de millones de estrellas caían frente a mí, como copos de nieve cósmica. Aprendí cómo cultivar abrazos y conocí a un anciano que gustaba de oler las flores matutinas.
lunes, 28 de abril de 2014
Vacaciones infinitas
Cuando era pequeño sentía que las vacaciones duraban lo que un parpadeo. A los niños les falta tiempo y les sobran ideas y energía, al menos al pequeño común. Dos semanas o incluso un mes no eran nada. Bah. El verano se iba tan rápido como llegaba. Siempre soñé con que algún día tendría tantas vacaciones como quisiera, llegaría el día en que tendría días libres hasta el hartazgo sin tener que morir para conseguirlo.
Hace ya como un mes y medio ese día tan esperado llegó. Nos avisan que suspenderemos clases y reanudaremos hasta nuevo aviso. No voy a negar que al principio sentí un poco de ilusión y hasta algo parecido a la felicidad. De vez en cuando me alegro por no tener clases. Mi sueño de pequeño parecía tomar forma, pero luego eso se transformó en preocupación y ahora ya es una especie de criatura rabiosa que tira a morder si uno se le acerca.
Antes de aquel anuncio siquiera llevábamos cumplido un mes de regresar del periodo anterior. Demasiadas vacaciones no son buenas, uno pierde ritmo, la mente se acostumbra a dormir a la hora que sea, eso afecta a la larga. Uno olvida la tortura que supone hacer tarea y pierde práctica. Cuando regrese a clases es probable que sufriré como no tienen idea. Estoy frío. Ya no recuerdo el nombre de los profesores ni las materias. He llevado a la holgazanería y a la procrastinación a niveles estratosféricos. Esto ya no es sano de ninguna manera.
domingo, 23 de marzo de 2014
Nos vemos, camarada
Debo decir que siempre le tuve cariño a mi blog a pesar de ser deficiente y raquítico. Se merece que me despida como es debido. La razón por la que yo venía y escribía aquí era porque era leído por un pequeño grupo de dos o tres personas ocasionales. La mayoría de personas llegaron de paso o por accidente. Agradeceré a las personas de Alemania que eran lectores asiduos. Pero esto ya no va más. Este lugar fue descubierto por una persona que no debía. Se terminó, hasta aquí ha llegado mi contribución al basurero que ronda por la internet. Nos vemos, camarada.
sábado, 7 de diciembre de 2013
Con una boca es suficiente
«Mientras más bocas se tengan, la tristeza golpea con mayor fuerza.»
:((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((
Inspirado en un tuit de @SandraBdh
domingo, 1 de diciembre de 2013
Doble ve
—¿Has visto a la chica que estaba allí hace un rato?
—Sí.
—Era hermosa. Jamás había visto a una mujer tan bella.
—Estoy de acuerdo contigo.
—¿La conoces?
—Se llama Wendy. Pero no le va, hubiera preferido que llevara otro nombre.
—¿Entonces la conoces?
—No.
—¿Qué diablos? ¿Por qué dices que se llama Wendy?
—No sé. Estoy seguro de que así es.
—Pero si tú no... Ah, como sea, quiero verla una vez más.
—Yo también, pero solo eso, verla. Parece ser el tipo de personas con las que deseas no convivir jamás para no estropearlo. Al final uno termina decepcionándose en la mayoría de los casos. Es mejor mantener la distancia, quedarse en casa a hacer dibujillos en una libreta que al final terminará en la basura y serán árboles que han dado su vida en vano. La tragedia se encuentra impresa en cada acción que uno realiza aunque a veces ni nos demos cuenta.
domingo, 17 de noviembre de 2013
Desdibujado
Soy de aquellos dibujantes que dejaron de ser dibujantes. No sé en qué momento de mi vida ocurrió, simplemente dejé que sucediera, no luché por conservar ese talento que me pertenecía y era tan mío como los diez dedos que llevo en los pies. Un día dibujaba a mares y al siguiente no volví a colocar la mirada en una hoja blanca. Antes el vacío cálido y claro de una hoja de papel en blanco me atraía y ahora me causa pavor. Ya no suelo tomar los lápices como antes, dejé de usarlos para trazar garabatos amorfos y empecé a usarlos para escribir números a montones. Tanto grafito desperdiciado, qué tristeza, una tragedia colosal. Debería comenzar de nuevo, volver a dibujar, ya he olvidado lo qué sentía al hacerlo, una parte de mí murió sin que yo hiciera algo al respecto.
sábado, 2 de noviembre de 2013
Un viejo post...
Sombreros para sombreros
Es hora de comenzar a correr desesperádamente, parece que el sujeto del puesto de frutas ha decidido venir tras de mí. Al parecer se ha enfurecido porque suelo tomar de vez en cuando una pequeña e insignificante uva de su tienda. No era un gran daño, solo era una uva, además, ni siquiera eran hurtos consecutivos, solía hacerlo un mes sí y otro no. Jamás he escuchado de alguien que se haya ido a la quiebra por falta de una uva. No quiero imaginarme lo que me hará si logra atraparme. Tal vez logre perderlo si voy por el río, he escuchado que a los lugareños les da temor el agua, nadie sabe nadar en el pueblo. Estoy cerca, a los lejos se puede ver una balsa, o lo que queda de ella, pues sus condiciones son deplorables. Pero es la única salida, será mejor apresurarse. Al subir a la balsa me topé con un objeto inusual; con un sombrero de pinta singular. Parecía el sombrero de un mago, pero no de uno cualquiera, sino de un mago distinguido, y es que es fácil notar la calidad de sombreros que usan los buenos magos, cualquiera lo sabe. Podía vender el sombrero y hacerme de una buena cantidad de billetes, o quizá podría convertirme en mago, uno importante. el mejor de todos, capaz de sacar cien elefantes de un solo sombrero o de convertir un río en mar. Me conocerían con algún nombre extravagante probablemente de procedencia oriental. Viajaría por todo el mundo instruyendo a los demás magos y presumiendo de mis magníficas habilidades, enseñando trucos innovadores. Sería reconocido a lo largo de la historia como el mago más grande de todos los tiempos. Con las riquezas que obtendría iniciaría un exitoso negocio de sombreros, los mejores y más elegantes; sombreros para todo tipo de seres: para mimos, jirafas, dragones, dinosaurios, ancianos, aves. zorros, perros. Todos el mundo estaría incluido. Se harían sombreros con celdas solares, sombreros voladores, sombreros con propulsión a chorro. En la compra de un sombrero se regalaría un artículo de colección, un sombrero para sombreros, objeto único en su especie. Heredaría el negocio a mis hijos, quienes más tarde harían de él una empresa que fabricaría zapatos y eso los llevaría a la quiebra. ¿Quién en su sano juicio espera obtener ganancias de la venta de zapatos? El uso de zapatos es carente de importancia. Bien se puede andar descalzo, o con usar sandalias basta. Los sombreros en cambio, son especiales y distinguidos, dan un toque especial a quien los porta. Pueden evitar que alguien te robe las ideas y que el sol te cocine el cerebro, cosa de vital importancia. Incluso son efectivos para prevenirse de las palomas. Aunque tengo demasiada hambre, mejor venderé el sombrero y comparé un racimo de uvas con lo que obtenga. Ya puedo imaginarlo.
viernes, 1 de noviembre de 2013
Nací en el onceavo piso
Nací en el onceavo piso del edificio más viejo de la ciudad, cuando veintisiete de las treinta puertas habían sido derribadas. Mientras una multitud de ladrones intentaba irrumpir en la habitación en busca de un bolígrafo, yo veía por la ventana como las flores nacían en la noche desértica. Crecí junto a sujetos que no daban los buenos días y conocí a personas que gustaban de coleccionar relojes.
A nadie le interesa...
Ha llegado la hora responder esa pregunta que los ha tenido sin dormir durante más de un año, si es que estoy bien el cálculos. Al fin les voy a despejar su duda, mis queridos lectores (no sé cuáles, además de los alemanes que llegan aquí accidentalmente). Me disculpo por hacer caso omiso durante tanto tiempo a sus insistentes cuestionamientos (ninguno), voy a revelarles la verdad acerca del nombre de mi blog. Pues verán, mi blog se llama Volega porque... vaya, qué tragedia, ahora que lo pienso es bastante triste, mi blog obtuvo su nombre de un captcha. Sí, un día descargaba música y me tope con una de esas cosas infernales que ponen en duda la humanidad de uno, y encontré esa palabra, y es que por aquellos días yo buscaba un nombre para mi blog. Decidí nombrarlo así. Alguna vez dije que los captchas son cajas de cereal en donde el premio es un username, pero en este caso fue el nombre de mi blog. Aquí acaba el misterio, ahora pueden regresar a sus quehaceres e ir a dormir tranquilamente en sus cómodas camas. Beban un vaso de leche, abracen a su madre y arrojen el televisor por la ventana, y si no tienen ventana entonces déjenlo donde está hasta que consigan una ventana, pues no hay mejor manera para deshacerse de un televisor que arrojarle desde una ventana. No lo regalen ni nada de eso, mejor hagan una ventana.
jueves, 17 de octubre de 2013
Otra vez uva
A muchos les podrá agradar el olor a uva, pero a mí no. ¿Y a qué viene esto? Las últimas semanas me ha tocado compartir asiento con mujeres que huelen a uva y ha sido una verdadera tortura (vaya suerte la mía, tres en una misma semana), incluso me pasó por la mente la idea de cambiar de asiento pero concluí que era demasiado drástica. Bastaba con abrir un poco la ventanilla y soportar no más de una hora. Si uno se decide a soportar el sufrimiento tarde o temprano se acostumbra, cosa que no es buena para la salud ni para el espíritu. Hace algunos días hasta se dio la combinación de una chica que olía a uva y vestía de morado. Por dentro yo no sabía si reír, llorar o ambas cosas. Y vamos que olía, era el olor más penetrante de todo el universo. Podría jurar que además del perfume, usaba un champú que también olía a uva. Me estaba destrozando el olfato y hasta alguna lágrima escurrió por mi mejilla izquierda. Estuve tentado a preguntarle a qué se debía su terrible elección de fragancias. Había pensado en decirle que si se trataba de combinaciones, un amarillo-vainilla era una elección más acertada, al menos para mí, aunque quizá estoy más equivocado que ella a la hora de elegir perfumes.
El autobús de los destinos inciertos
Ahora que voy de madrugada a la escuela tomo un autobús diferente del que normalmente tomaba, este es reducido, muy incómodo y se encuentra en unas condiciones bastante cuestionables. Pareciera que en cualquier momento va a estallar o desviarse y terminar en el fondo de un barranco. En esa pequeña jaula de lámina y cristal ocurre algo extraño, al principio no le había prestado atención, pero con el transcurrir de los días me percaté de ello. Todo el mundo sube, paga y no dice su destino. No es que yo haya viajado por muchos lugares y tomado nota, pero hasta donde sé, cuando uno aborda el transporte público y este no cuenta con sujetos que se dediquen a pasar por los asientos a cobrar, entonces uno sube, le paga al señor conductor y le haces saber tu destino, y no porque a este le interese a dónde diablos nos dirigimos, sino porque así sabe cuánto debe cobrarnos. Pero aquí no, aquí todos suben y solamente pagan, un comportamiento que me resulto bastante extraño. Este misterioso hombre que conduce parece conocer hacia donde se dirigen todos y cada uno de los pasajeros que abordan el autobús, y uno pensaría que se da cuenta al ver cuánto le han pagado, pero esto sería bastante fastidioso, mira que encima de cobrar ahora andar adivinando, pero este sujeto ni siquiera presta atención al monto que le han pagado, uno podría darle un peso y no se inmutaría en lo más mínimo, estoy seguro. Yo soy el único que dice su destino, pero he estado considerando la posibilidad de omitirlo, no sé, pareciera que no es necesario. Además siempre soy el primero en bajarme, nadie lo hace antes, tal vez estas personas no van a ninguna parte, tal vez por eso el silencio, tal vez por eso omiten el destino, porque no existe, por que nadie busca llegar a un sitio. Debería quedarme hasta el final de la ruta y averiguar qué está sucediendo, pero a la vez quiero dejarlo así como está, que continúe el misterio para mí.
miércoles, 16 de octubre de 2013
Que siempre no...
Había pensado en dejar mi blog, ya no publicar más, pero he desistido. Malas noticias para la internet: seguiré contribuyendo con más basura. Debo reconocer que no siento tanta culpa, pues realmente a este blog no lo lee nadie. Ahora es el momento adecuado para escribir en un blog, ya que están a punto de la extinción y han quedado en el olvido. Y es que no me termino familiarizando con la idea de escribir en algún otro lugar sobre la odisea que es viajar en autobús o sobre personas que huelen a uva. Por cierto, esa entrada está pendiente. ¿A quién diablos se le ocurre usar tal "fragancia"?
domingo, 29 de septiembre de 2013
Ella, la niña
Eres un ser inolvidable. En el transcurso de la vida uno conoce una buena cantidad de personas de las cuales muy pocas pasan a ser realmente importantes en nuestra historia, algunas incluso llegan a estorbar y otras solo pasan pisoteando y dejando manchas en el mantel, en el suelo, en la pared, en los muebles de nuestro espíritu, porque el espíritu es como una casa. Pero tú no, tú causas un sentimiento de tranquilidad, de felicidad, de añoranza, cualquiera que te conozca seguramente llegará a quererte después de intercambiar una mínima cantidad de palabras contigo. Eres esa visita que quieres que se quede más tiempo; que se quede un mes, un año, un siglo. Tienes alma de helecho, vas ahí por la vida liberando esporas que viajan libres en el viento, dejando marca en las personas que conoces; esa espora que crecerá en un bonito helecho, ahí, justo al lado del corazón: una huella inolvidable. No eres de aquellas personas inolvidables a la mala, esas que hacen algo por lo que las aborreces toda la vida, no, tú eres aquellos sentimientos que uno quiere que nunca pasen, que se queden ahí para siempre. Nunca te olvidaré, has dejado tu espora en mí, y a pesar de que dejemos de tener contacto, a pesar de que la situación se torne caótica, a pesar de la distancia, siempre nos quedará el mar, ese punto de reunión de todos aquellos que huyen más allá de los arbustos de la carretera; más allá de las ventanas; más allá de la pequeña montaña del vecindario. Ahí donde aquellos que buscaban el horizonte han desistido para quedarse a vivir en la playa.
viernes, 27 de septiembre de 2013
martes, 24 de septiembre de 2013
Deberías dormir
Deberías ir a dormir, no sé qué haces despierto a esta hora, es tarde y mañana tienes que ir a la escuela, recuerda que ahora vas de mañana. No es muy sano que solo duermas escasas cuatro horas, esto tiene que pasarte factura de alguna forma poco agradable. Estás llevando tu resistencia al límite, dices que no tienes sueño pero todo el día tus ojos luchan por cerrarse, la cama te llama e intenta seducirte para que te recuestes en ella, Morfeo quiere ser tu amigo. Las lágrimas brotan, tu alma grita desesperada, tu espíritu corre en círculos, estás a punto del colapso, pero prefieres seguir despierto. ¿Por qué lo haces? No imagino a dónde pretendes llegar con esta locura. Duérmete pedazo de imbécil, que el día en que quieras tomar una buena siesta no habrá tiempo ni de coger una almohada.
jueves, 19 de septiembre de 2013
Al diablo con el vecino (2)
Antes de comenzar esta entrada, que tiene la única finalidad de quejarme de mi vecino, lea esta otra por si no se enteró: Al diablo con el vecino.
Después de lo que sucedió en aquella ocasión, las cosas habían marchado con tranquilidad, parecía que la fiebre por Led Zeppelin había desaparecido de la mente de aquel ser extraño, y ahora yo podría volver a escucharlos cómodamente, la opinión de dicho sujeto me importaba poco o nada. Pero vamos, la situación no pudo haber mejorado así, de la nada, sin motivos, las cosas no se podían solucionar así tan fácil, no, la tranquilidad no me sería devuelta tan fácil, todo era una simple ilusión, una que tenía ganas de quedarse y que al final se terminó yendo al demonio. Hace un par de semanas, mientras lavaba un vaso, escuché a lo lejos a Pink Floyd, ¡no puede ser! ¿Ahora escucha Pink Floyd? ¿Cómo ha ocurrido eso? ¿Acaso está intentando molestarme? No me molesta que otras personas escuchen la misma música que yo, incluso me emociona encontrar a otros que gusten de las cosas que me agradan. Pero este sujeto no, ¿cómo es posible?, si antes escuchaba alguna especie de metal o cosa parecida. No lo merece, no puede estar escuchando a Pink Floyd. Ya sé cómo es que ha ocurrido tan incómoda coincidencia. A este sujeto se le dio por aprender a tocar guitarra, y seguramente estuvo empapándose de "conocimientos musicales" y buscó algún top de "mejores solos de guitarra", imagino que por eso es que ahora le ha nacido el gusto por Stairway to Heaven o Comfortably Numb, maldito subnormal. Seguramente jamás puso atención cuando yo escuchaba Animals o Dark side. Si ahora se me da la gana escucharlos probablemente crea que yo lo estoy imitando, que me he copiado, que soy un idiota que no tiene gustos propios. Este sujeto ha aniquilado mis ganas de escuchar música a alto volumen, ahora solo me queda esconderme en los audífonos, y probablemente siga así, no quiero que ahora coja el gusto por alguna otra banda que a mí me agrada, no quiero que un día de estos esté escuchando a The Smiths. Tus fechorías han llegado a su fin, desagradable vecino.
domingo, 8 de septiembre de 2013
Estoy considerando el retiro
Otro año sin hacer nada provechoso. No he realizado nada de lo que me sienta orgulloso. Me la he pasado jugando videojuegos y he conocido a sujetos con los que jamás me hubiera relacionado, y que resultaron ser grandes personas. Adquirí grandes habilidades con la práctica. Mis amigos los españoles son tremendamente buenos jugando, ¡joder tío, son la ostia! Nadie nos gana una. Ahora entiendo por qué mi madre jamás accedió a comprarme una consola de videojuegos cuando niño, probablemente nunca habría terminado la escuela. Ahora mismo estaría vagando por las calles pidiendo limosna o fumando un cigarrillo en las calles de alguna ciudad peligrosa. Creo que ya he desquitado todas aquellas ganas reprimidas de tener una consola, pronto dejaré este vicio, pero mientras se desvanece la euforia, seguiré aprovechando el momento, pues mis vicios son pasajeros. Nunca me he quedado enganchado a algo más de un año. No hay que aferrarse, o sí, yo qué sé.
domingo, 4 de agosto de 2013
No compre tomates podridos
"Nos os dejéis engañar, no todos los gusanos son mariposas" sonaba hoy por la mañana en mi cabeza, luego de dormir profundamente durante la fresca noche. No sé a qué diablos se refiere, da igual. Hice mi cama, desayuné, y no pensé más en eso.
Cada que las vacaciones están por terminarse sufro en demasía, aunque me va bien en la escuela y hago mis tareas y demás labores escolares, no me gusta ir; es un lugar horrendo desde que tengo memoria. Esas sillas que intentan ser mesas son demasiado pretenciosas e incómodas.
Segunda vez en mi vida que decido cortarme el cabello por iniciativa propia, a pesar de mi negativa de asistir a una peluquería o establecimiento que se le asemeje, sitios en donde se respira un aire de muerte, bueno, tal vez no es para tanto. La razón por la que he tomado esta decisión es porque realmente el cabello largo comienza a molestarme, algo que jamás imaginé, pero así es la vida, una bromista pesada.
Y ahí estaba yo, en la cama, mirando al cielo nocturno, pensando si le irá bien. A unos cuantos mundos de distancia está ella, pensando si tendré el cabello largo y la barba con canas abundantes. Ni la noche ni la distancia son el problema, es la coincidencia.
A crack on the head
Is what you get for not asking
And a crack on the head
Is what you get for asking
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





.jpg)






