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viernes, 27 de septiembre de 2013
jueves, 19 de septiembre de 2013
Al diablo con el vecino (2)
Antes de comenzar esta entrada, que tiene la única finalidad de quejarme de mi vecino, lea esta otra por si no se enteró: Al diablo con el vecino.
Después de lo que sucedió en aquella ocasión, las cosas habían marchado con tranquilidad, parecía que la fiebre por Led Zeppelin había desaparecido de la mente de aquel ser extraño, y ahora yo podría volver a escucharlos cómodamente, la opinión de dicho sujeto me importaba poco o nada. Pero vamos, la situación no pudo haber mejorado así, de la nada, sin motivos, las cosas no se podían solucionar así tan fácil, no, la tranquilidad no me sería devuelta tan fácil, todo era una simple ilusión, una que tenía ganas de quedarse y que al final se terminó yendo al demonio. Hace un par de semanas, mientras lavaba un vaso, escuché a lo lejos a Pink Floyd, ¡no puede ser! ¿Ahora escucha Pink Floyd? ¿Cómo ha ocurrido eso? ¿Acaso está intentando molestarme? No me molesta que otras personas escuchen la misma música que yo, incluso me emociona encontrar a otros que gusten de las cosas que me agradan. Pero este sujeto no, ¿cómo es posible?, si antes escuchaba alguna especie de metal o cosa parecida. No lo merece, no puede estar escuchando a Pink Floyd. Ya sé cómo es que ha ocurrido tan incómoda coincidencia. A este sujeto se le dio por aprender a tocar guitarra, y seguramente estuvo empapándose de "conocimientos musicales" y buscó algún top de "mejores solos de guitarra", imagino que por eso es que ahora le ha nacido el gusto por Stairway to Heaven o Comfortably Numb, maldito subnormal. Seguramente jamás puso atención cuando yo escuchaba Animals o Dark side. Si ahora se me da la gana escucharlos probablemente crea que yo lo estoy imitando, que me he copiado, que soy un idiota que no tiene gustos propios. Este sujeto ha aniquilado mis ganas de escuchar música a alto volumen, ahora solo me queda esconderme en los audífonos, y probablemente siga así, no quiero que ahora coja el gusto por alguna otra banda que a mí me agrada, no quiero que un día de estos esté escuchando a The Smiths. Tus fechorías han llegado a su fin, desagradable vecino.
domingo, 4 de agosto de 2013
No compre tomates podridos
"Nos os dejéis engañar, no todos los gusanos son mariposas" sonaba hoy por la mañana en mi cabeza, luego de dormir profundamente durante la fresca noche. No sé a qué diablos se refiere, da igual. Hice mi cama, desayuné, y no pensé más en eso.
Cada que las vacaciones están por terminarse sufro en demasía, aunque me va bien en la escuela y hago mis tareas y demás labores escolares, no me gusta ir; es un lugar horrendo desde que tengo memoria. Esas sillas que intentan ser mesas son demasiado pretenciosas e incómodas.
Segunda vez en mi vida que decido cortarme el cabello por iniciativa propia, a pesar de mi negativa de asistir a una peluquería o establecimiento que se le asemeje, sitios en donde se respira un aire de muerte, bueno, tal vez no es para tanto. La razón por la que he tomado esta decisión es porque realmente el cabello largo comienza a molestarme, algo que jamás imaginé, pero así es la vida, una bromista pesada.
Y ahí estaba yo, en la cama, mirando al cielo nocturno, pensando si le irá bien. A unos cuantos mundos de distancia está ella, pensando si tendré el cabello largo y la barba con canas abundantes. Ni la noche ni la distancia son el problema, es la coincidencia.
A crack on the head
Is what you get for not asking
And a crack on the head
Is what you get for asking
sábado, 12 de enero de 2013
Al diablo con el vecino
Los momentos más desagradables ocurren cuando uno menos los espera. He estado solo en casa y era mi oportunidad para escuchar a Led Zeppelin a un volumen considerablemente más alto que en unas pequeñas bocinitas que tengo en el cuarto, las cuales uso poco. No acostumbro escuchar música si no es por auriculares; siempre estoy con el pendiente de no perturbar al prójimo. Estoy consciente de que mis gustos musicales pueden no ser del agrado de los demás bípedos con los que comparto este planeta. Pero ahora resulta que el vecino también escucha a Led Zeppelin; realmente una catástrofe; una tristeza. Me ha echado a perder la semana. Ya no podré escuchar más a los Zepp. Qué va a pensar este sujeto que a medianoche canta canciones de metal, y que se asemeja más a alguien que está sufriendo de un terrible dolor estomacal que a un buen cantante. Se va a imaginar que le he igualado y que porque él los escucha ahora yo también. Pensará que padezco alguna clase de esnobismo. Jamás volveré a escuchar los gloriosos riffs de Jimmy Page sonando por toda la casa. Una lástima. Pero no todo está perdido, aún puedo escuchar otras cosas, a no ser que repentinamente también le nazca un amor por otras bandas que escucho.
Al diablo con el vecino, mañana Stairway to Heaven se escuchará por todo el vecindario.
martes, 18 de diciembre de 2012
Entrada nueva
Hay actividades que para algunas personas podrán parecer automáticas, pero para otras son un tremendo lío. Está por ejemplo, esa tan necesaria, la de respirar. Algunos incluso lo hacen de manera natural. Hay un montón de personas que la dominan a la perfección. Caso contrario el de los desafortunados que constantemente tienen que estar repasando el método para evitar su muerte por falta de oxígeno. Si no se ha nacido sabiendo respirar, uno está condenado a una vida de sufrimiento.
No me agradan los tatuajes. Nunca simpatizaré con ellos. Ya de por sí el hecho de rayarme los dedos accidentalmente con el bolígrafo me parece bastante molesto. Es como ir y pintar una roca. Ya no será roca nunca más, solo una simple piedra pintarrajeada.
Mojarse bajo la lluvia no me parece romántico ni nada por el estilo. Prefiero estar seco. No es que no me guste la lluvia, pero tampoco la amo. Observar la lluvia es reconfortante. Pero uno se expone a contraer un resfriado innecesariamente o a que le caigan renacuajos del cielo, además es demasiado ruidosa.
Odio la sopa pero amo el espagueti. Entonces he llegado a la conclusión de que la causa del odio no son los fideos, sino el caldo en donde este nada y hace piruetas, como microbio en agua de lluvia.
En días recientes he viajado más en autobús que en toda mi vida. Antes para desplazarme a un sitio bastaba con caminar unos cuantos metros. No había necesidad de tomar ningún transporte además de mis pies. Viajar diario en camión me llevó a realizar una investigación con la finalidad de encontrar el asiento correcto, puesto que estaré viajando de aquí a cuatro años si las cosas marchan bien. Necesité una semana entera para dar con el lugar indicado, pero lo hallé. Logré divisar un asiento increíble, un punto ciego, un lugar en donde te sientas y nadie se da cuenta de que hay un espacio vacío. Es genial. He notado que en lo que el pasajero paga, se distrae y cuando mira en busca de algún lugar vacío ya se le ha escapado el asiento en donde estoy. Es increíble. Aunque no es cien por ciento efectivo. En algunas ocasiones ciertas personas logran verlo. Su invisibilidad es vulnerable ante la perspicacia de contados individuos.
Prefiero los perros a los gatos. No por cuestiones de belleza o adorabilidad. Los gatos son animales bellos y agradables, aunque le rehúyo a sus pelos. En cuanto a los perros, me parecen igual de atractivos y geniales que un gato. Mi decisión está basada en algunas cosas que pueden salvarte la vida. Creo que un gato no podría combatir a arañazos a un ladronzuelo, en cambio un can es más fiable. Soy humano de perros.
No crean cuando alguien les dice que la última cosa que podemos hacer es rendirnos; lo último que podemos hacer es morir.
martes, 7 de agosto de 2012
Nueva alarma
Llegó el momento tan difícil de elegir una nueva canción para la alarma del despertador. No es algo que suelo tomar a la ligera. Electioneering de Radiohead cederá su puesto después de seis meses satisfactorios. La canción que resulte vencedora después de un cuidadoso y elaborado proceso de selección (poner el reproductor en aleatorio y la segunda que suene), tiene que ser evaluada nuevamente después de salir victoriosa. Debe ser una que a la larga no pueda terminar odiando. Incluso si fuera una de mis favoritas. Sería una tragedia que tome represalias solo porque me despierta todas las mañanas.
Aquí la elegida:
martes, 31 de julio de 2012
«¿Alguien recuerda la risa?»
Robert Plant dirá que Stairway to heaven «es una pequeña canción agradable, acogedora, ingenua y muy inglesa», pero yo no estoy de acuerdo con él. Creo que es más que eso. Sin duda es una pieza muy especial para mí; es una seria candidata a ser mi canción favorita. La definitiva. Lo digo así para no quitar mérito a otras que le han dado batalla, pero jamás lograran bajarla de ese pedestal en donde la he colocado. Solo no quiero hacerlo obvio, las demás podrían sentirse tristes. A veces escucho alguna de The Beatles o Pink Floyd y pienso: vaya, creo que esto me gusta más que Stairway. Luego vuelvo a escucharla y me doy cuenta de que sin duda la escalera es mi predilecta. ¿Que si creo que es la mejor de Led Zeppelin? No. Creo que esa es una competencia más reñida. Algo que siempre me ha causado un poco de malestar es el no saber en qué lugar, cuándo y cómo la escuché. Me pone de malas. Un día jugaba en internet y sonó esa canción, yo sabía que ya había escuchado eso en alguna parte, vi que la interpretaba un grupo llamado Led Zeppelin, del cual, por alguna razón, ya había escuchado (no sé en dónde, en ese entonces solo teníamos televisión abierta, y hasta donde recuerdo, jamás han pasado algo sobre la banda), y solo eso sabía. Desde entonces nació ese amor incondicional. Aquel día volvió a ocupar el puesto que siempre le había pertenecido en mi corazón, pero que estaba olvidado. Hizo que me interesara por la música, que realmente le prestara atención. Ese día algo cambió en mí, verdaderamente empecé a sentir la música. Aunque nunca pude descubrir cuando fue realmente mi primera escucha. Esa duda me rondará la cabeza por siempre; será un enigma por el resto de mis días. Por cierto, el solo de guitarra me sale perfecto tarareado. Se me estaba olvidando, algunas personas afirman que contiene mensaje satánicos. Personalmente me parece un pensamiento bastante burdo decir que por escuchar una canción irás al infierno, si es que existiese.
«To be a rock and not to roll.»
Versión del film The Song Remains the Same.
lunes, 30 de julio de 2012
«You Gotta Be Crazy»
Por alguna razón Animals es el álbum más infravalorado de Pink Floyd. No tengo idea de cuál sea esa razón. Para mí es el mejor, sin duda es mi favorito. Y Dogs, bueno, qué puedo decir de ella. Cualquier problema que las personas tengan con su parte media innecesariamente larga, puede olvidarse escuchando el minuto 3:43.
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