Hoy durante el desayuno mi madre y mi tío hablaban de algo a lo que no puse cuidado. Lo único que recuerdo es que la abuela mencionó el amor. Todo el mundo tiene su teoría acerca del amor, pero me llamó la atención la suya. Dijo que «el amor se alimenta de amor». Entonces yo pensé: el amor es caníbal.
domingo, 26 de agosto de 2012
lunes, 20 de agosto de 2012
Nací en Saturno
Nací en Saturno, en el noveno sol. Cuando tres de los treinta titanes habían perecido. Fui abandonado a mi suerte en un desierto. Crecí viendo a bebés bonitos transformarse en adultos horrendos y a bebés poco agraciados volverse bellas mujeres. Observé como la hierba crecía de noche y el búho cantaba canciones de cuna.
Eufemismos 2
Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia
Magnífico.
Ejemplos:
Tu actuación ha sido magnífica.
Tu actuación ha sido una porquería.
Magnífico. (:
Una verdadera basura de proporciones mastodónticas. (:
Agresivo.
Ejemplos:
Eres agresivo.
Eres una bestia que no tiene cerebro y lanza gritos y golpes sin razón.
Perdonen, el frío me pone agresivo.
Perdonen, el frío me pone en un estado simiesco y tiendo a decir groserías ante el más mínimo pretexto.
Aborrecer.
Ejemplos:
Pocas personas a las que aborrezco sin razón alguna.
Pocas personas a las que odio con toda el alma sin razón alguna.
Aborrezco la sopa de fideos.
Me causa tremendo asco la sopa de fideos.
Voy y me miro en el espejo
—¿Cómo te encuentras?
—No realizo una búsqueda muy extensa. Voy y me miro en el espejo; si aparezco ahí, entonces no puedo andar muy lejos.
—No realizo una búsqueda muy extensa. Voy y me miro en el espejo; si aparezco ahí, entonces no puedo andar muy lejos.
sábado, 18 de agosto de 2012
El fideo es dinero
—A ese tío lo han pillado llevándose la pasta y le han matado a palos.
—Ese tipo verdaderamente amaba los fideos.
lunes, 13 de agosto de 2012
La gente muere
Nunca me había sentido tan triste hasta que supe que Janet Margolin murió el año en que yo nací. La vida es una desgraciada bromista.
domingo, 12 de agosto de 2012
sábado, 11 de agosto de 2012
Nos vemos
―Nos vemos en otras vidas —dijo mientras se desvanecía en la niebla―. No importa si somos rocas o libélulas, volveremos a encontrarnos.
¿Cómo estás?
Neutro. Ni bien ni mal: en una especie de estado medio. Fingiendo que vivo un poco; respiro con dificultad. Duermo en escasez y pienso disparatadas y cosas triviales. Veo como pasa el tiempo y regreso el reloj hasta las cero horas. Tolero a individuos aborrecibles porque sé que son de alguna manera «necesarios» para que exista una especie de equilibrio con las personas valiosas en el planeta. Me despierto temprano y finjo peinarme. Observo personas rellenas de aire, que a la larga terminan por desinflarse, como los globos; ningún nudo es eterno para contener eso que los mantiene redondos. Trato que la losa compuesta por el sistema y la realidad no nos caiga encima y nos aplaste, como cucarachas. Estoy yendo a ningún lado. Perdí mi zapato izquierdo. No podría estar mejor.
miércoles, 8 de agosto de 2012
Vasos tristes
Hoy fui a visitar a la abuela. Hace tiempo no iba. Me gusta ir a su casa porque está cerca: como a unos quince metros de mi hogar. Me ofrecieron un poco de refresco y acepté. Tomé un vaso del lugar convencional en donde suelen estar los vasos. Abrí el refrigerador, saqué la botella y me dispuse a verter el líquido dentro del recipiente, cuidando siempre no desperdiciar ni una gota. Tal parece que derramar una es un delito por estos lares. A mí me da igual, pero evito faltar al respeto a las tradiciones refresqueras de la familia. Para qué estallar una bomba. Tomaba conscientemente la bebida; despacio para saborear su azucarado sabor. Era mi día de suerte porque había saborizante de vainilla, así que le agregué una cantidad generosa. Con vainilla sabe de maravilla. Yo estaba en lo mío, intentando terminar con lo que me había servido. Miré hacia una alacena por casualidad y vi un montón de vasos. Desde que tengo memoria siempre han estado ahí. Nadie los usa. Nunca les había puesto la debida atención. Son como una especie de adorno. Nadie se toma la molestia si quiera de sacarlos una vez al año. Solo están ahí, inertes, empolvándose. Qué triste haber nacido vaso y ser utilizado como figurilla para decoración —pensé—. Le hice saber a mi familia que serían más útiles si los usaran. Le darían felicidad a esos vasos; dejarían de ser vasos tristes. Incluso eran de vidrio, los cuales siempre he considerado superiores a los de plástico. Nadie hizo caso. Luego sugerí que me los obsequiaran si no los querían usar. Me dijeron que están ahí para ocasiones especiales. ¿Qué mejor ocasión especial que beber agua para mantenerte con vida? Siento un poco de lástima por aquellos vasos. Pasarán el resto de sus días en una vitrina, viendo como nadie los utiliza; como prefieren a otros vasos; sintiéndose discriminados, cuando son verdaderamente bellos vasos.
martes, 7 de agosto de 2012
Nueva alarma
Llegó el momento tan difícil de elegir una nueva canción para la alarma del despertador. No es algo que suelo tomar a la ligera. Electioneering de Radiohead cederá su puesto después de seis meses satisfactorios. La canción que resulte vencedora después de un cuidadoso y elaborado proceso de selección (poner el reproductor en aleatorio y la segunda que suene), tiene que ser evaluada nuevamente después de salir victoriosa. Debe ser una que a la larga no pueda terminar odiando. Incluso si fuera una de mis favoritas. Sería una tragedia que tome represalias solo porque me despierta todas las mañanas.
Aquí la elegida:
lunes, 6 de agosto de 2012
domingo, 5 de agosto de 2012
La muerte le llega hasta las máquinas
Mi ventilador ha muerto. Fue a causa de una tormenta eléctrica. Es todo lo que puedo decir.
sábado, 4 de agosto de 2012
Zapatos nuevos
Uso los mismos zapatos desde hace cuatro o cinco años. No los he renovado no por falta de dinero, en realidad, es que aún funcionan perfectamente. No veo por qué adquirir unos nuevos. Se ven bastante presentables todavía. Mi madre insiste en que compre otros, que esos que tengo ya están feos; que se romperán pronto; que tienen hormigas; que dan vergüenza; que están viejos; que tienen la culpa de todas las catástrofes mundiales. Creo que el uso moderado que les doy los ha mantenido en buen estado. Incluso estoy sorprendido de su resistencia. Pero no se trata de no comprar zapatos nuevos, ni de ahorrar dinero, ni de si aún sirven o no. Para mí, escoger un calzado que me guste es casi imposible. Siempre he terminado comprando algo que al final me he puesto porque no tengo otra cosa. Elegir un par es una odisea. Envidio a las personas que no se lo piensan tanto. Llegan a la tienda, escogen unos converse, como un millar de personas más, y asunto arreglado. Yo solo con echar un vistazo unos treinta segundos sé si en verdad compraré algo, o será mejor seguir buscando en otro sitio. Por eso no me agrada la idea de los zapatos nuevos, incluso antes de ir ya sé que ninguno me gustará. Quizá algún día encuentre una tienda en donde vendan zapatos que me gusten. Mientras eso pasa, seguiré escogiendo solamente para no andar descalzo. Me voy a comprar unas botas de hule y me dejaré de estupideces.
jueves, 2 de agosto de 2012
No vayan a la peluquería
No vayan a la peluquería, ahí siempre te toman el pelo (vaya, qué «buen chiste» me he sacado de la manga). No me gusta cortarme el cabello por razones de fuerza mayor que aún desconozco. Es a mí, como el agua a los gatos. Me resulta un verdadero martirio. Tengo que despertarme temprano, porque no me gusta ir después del mediodía. Mientras más temprano sea, es mejor para mí, es raro el cliente que se aparezca en el horario matutino. Soy, la mayoría de las veces, el único. Es bueno, evito verles las caras a personas que no contestan los buenos días; las esperas interminables; a la señora que se tiñe el cabello; al señor que se hace algo en los pies; al niño que no se deja rapar (aunque lo entiendo). Me resulta incómodo tratar con humanos que no conozco, que no inspiran agrado. Quizá debería buscar una peluquería menos solicitada, pero no. En esta me he cortado el cabello desde que tengo memoria, además, está relativamente cerca de mi casa. Hoy me desperté temprano, me di una ducha, medio desayuné, y salí apresurado hacia el local. Llegué y aún no abrían el local. Vaya, esto no puede augurar nada bueno. Le pregunté a la señora que es hermana del señor peluquero que si abrirían pronto. Me dijo que ya estaban por abrir. En seguida colocaron el letrero de abierto y entré como siempre. Me senté en la cómoda silla, y entonces me quedé quieto para que el noble señor hiciera su trabajo (debo decir que ese tinte plateado que llevaba en el cabello no le sentaba muy bien). Como podrán deducir, era el único en el sitio hasta que, de la nada, apareció una cliente. Vaya, me puse nervioso; suelo hacerlo frente a humanos extraños, más cuando estoy sentado en una silla, con un pedazo de tela en el cuello y me están cortando el cabello. No sabía qué hacer. Empecé a sudar frío. Viene hacia acá. ¡Se detuvo! ¡Oh, qué alivio! Tomó una revista y se puso a leer, supongo, sobre la «interesante vida» de los actores de telenovelas. O tal vez estaba decidiendo qué nuevo estilo se haría. Aunque creo que esa debería ser una decisión más responsable. Miren que estar decidiendo en el instante qué corte te harás. Por mi parte no me ando con rodeos, solo pido que me rebajen un poco el cabello y ya. Ha sido así desde que tenía siete u ocho años. Ni siquiera me peino, para qué quiero un corte demasiado rebuscado. Luego la muchacha terminó de ver la revista, y se dispuso a venir de nuevo hacia donde me estaban torturando, pero esta vez no tomó nada, solo se recargo en la pared y se dispuso a mirar, me miraba. No sé qué podría parecerle más interesante en mí que en la revista. Al menos la revista tiene colores vistosos, yo no soy para nada vistoso, menos agraciado. Creo que se estaba carcajeando por dentro, es probable que sepa cuánto odio cortarme el cabello. Veía en eso una diversión a costa de mi sufrimiento. Me puse tenso y no supe qué hacer. No quería mirarla. Seguramente se reiría. Solo miré fijamente mis ojos en el espejo. Nada más. Deseando que todo terminara. Espero que el señor peluquero no haya notado que yo estaba temblando. Qué vergüenza. En fin, después de que ya estaba listo, pagué y salí rápidamente de ahí, ni siquiera dije hasta luego, yo solo quería escapar. Espero que la próxima vez no esté allí.
El mundo cambiaría
Extracción del filme Sacrificio de Andréi Tarkovski
Érase una vez, hace mucho tiempo, un viejo monje que vivía en un monasterio ortodoxo. Su nombre era Pavme. Y una vez él plantó un árbol estéril en una ladera, como este de aquí. Después le dijo a su joven pupilo, un monje llamado Ioann Kolov, que debería regar el árbol cada día hasta que regresara a la vida. En fin, temprano cada mañana Ioann llenaba una cubeta con agua y salía. Él subía la montaña y regaba el árbol marchitado y en la tarde cuando la oscuridad había caído regresaba al monasterio. Él hizo esto por tres años. Y un día, él subió la montaña y vio que todo el árbol estaba cubierto de retoños. Digan lo que digan, un método, un sistema, tiene sus virtudes. ¿Sabes? A veces me digo a mí mismo, si cada día, a exactamente la misma hora, uno fuera a realizar el mismo acto, como un ritual, sin cambio, sistemático, cada día al mismo tiempo, el mundo cambiaría. Sí, algo cambiaría. Debería hacerlo. Uno podría levantarse en la mañana, por ejemplo, exactamente a las siete, ir al baño, llenar un vaso de agua de la llave, y echarlo por el retrete. ¡Solo eso!
Sí, ahora sé lo que era
Extracción del filme Sacrificio de Andréi Tarkovski
Hace años, antes de casarme, con frecuencia visitaba a mi madre en la provincia. Todavía vivía en esos días. Su casa, su pequeño huerto, estaba rodeado de un jardín; un pequeño jardín, muy descuidado y lleno de maleza. Nadie lo había atendido por años, y no creo que nadie lo haya hecho antes. Ya en ese entonces, mi madre estaba muy enferma. No salía de la casa. Aun así, en medio del jardín arruinado había algo que era, en su propio modo, bello. Sí, ahora sé lo que era. Cuando el clima era bueno, con frecuencia se sentaba junto a la ventana; veía hacia el jardín. Incluso tenía una silla especial cerca de la ventana. Una vez, decidí limpiarle un poco el jardín. Quise cortarle el pasto; quemar la mala hierba; podar los árboles. Por completo quise rehacerle el jardín a mi propio gusto, con mis propias manos. Sí, solo para darle gusto a mi madre. Y por dos semanas trabajé en ello, con tijeras y una guadaña; cavé, y corté; y cerré; y corté la hierba mala. Tenía mi nariz en la tierra, literalmente. Hice mucho esfuerzo para tenerlo listo lo más pronto posible. La salud de mi madre empeoró, y se mantuvo en la cama. Pero yo quería que fuera capaz de sentarse por la ventana y ver su nuevo jardín. En pocas palabras, cuando terminé y todo estaba listo, me di una ducha; ropa limpia, una nueva chamarra, hasta corbata. Así que me senté en la silla para ver lo que había hecho, como si fueran sus ojos. Yo... yo me senté allí y miré por la ventana. Estaba preparado para disfrutar la vista. En fin, miré por la venta y vi... ¿Qué fue lo que vi? ¿Adónde se había ido toda la belleza? Todo lo natural. Fue repugnante. ¡Toda la evidencia de la violencia! Recuerdo una vez cuando mi hermana era joven. Fue con un barbero a cortarse el cabello; era la moda entonces. Su cabello era increíblemente encantador. Dorado, como el de Lady Godiva. Regresó a casa muy contenta; luego mi padre la vio, y comenzó a llorar. Creo que fue lo mismo que lo del jardín.
miércoles, 1 de agosto de 2012
Qué pecado es aquello que es innecesario
Extracción del filme Sacrificio de Andréi Tarkovski
El hombre se ha defendido a sí mismo siempre; de otros hombres, de la naturaleza. Él ha violado la naturaleza constantemente. El resultado es una civilización construida en la fuerza, poder, miedo, dependencia. Todo nuestro progreso técnico nos ha proporcionado con confort, un estándar. Y de instrumentos de violencia para mantener el poder. ¡Somos como salvajes! ¡Usamos el microscopio como un garrote! No, eso está mal. Los salvajes son más espirituales que nosotros. Tan pronto como logramos un avance científico lo ponemos al servicio del mal. Y con respecto al estándar, algún sabio dijo una vez: «qué pecado es aquello que es innecesario». Si ese es el caso, toda nuestra civilización está construida en el pecado, de principio a fin. Hemos adquirido una horrible desarmonía; un desequilibrio, por así llamarlo, entre nuestro desarrollo material y espiritual. Nuestra cultura es defectuosa. Es decir, nuestra civilización. Básicamente defectuosa, mi niño. A lo mejor tú crees que deberíamos estudiar el problema y buscar una solución juntos. A lo mejor podríamos, si no fuera tan tarde. Demasiado tarde.
De vuelta en casa
Recuerdo el día que dejé mi blog, parece que hubieran sido unos cuantos minutos dolorosos; fue bastante tormentoso; no tenía idea de en dónde escribiría la sarta de cosas que suelo venir a publicar aquí. Estaba agotado en cuanto a bolígrafos, no tenía una sola hoja blanca, al menos un cuaderno con hojas útiles, nada en absoluto. Durante ese tiempo hice varias cosas. Visité al dentista. Planté un naranjo; espero que dé frutas. Tiene nueve años y mide treinta centímetros; era un especie de árbol enano. Parece que gracias a su avanzada edad se está adaptando rápidamente a vivir fuera de una maceta; está creciendo apresuradamente, más de lo normal. Es probable que proporcione las mejores naranjas del mundo, no lo dudo. Me haré un jugo, ¡El Jugo! Quebré un vaso; el silencio que invadía el lugar fue perturbado; volaron polillas y cubrieron el foco. Hay vasos que aparecen en la habitación, vasos que no vienen de ningún lado. Son errores que el universo no se molesta en corregir. No sé cómo han llegado ahí; ni siquiera figuran en el inventario de mi madre. En ese tiempo adquirí un gusto por los chiles en vinagre. Antes los aborrecía, pero ahora no puedo evitar hacerme un sándwich sin ponerle tres o cuatro rebanadas. Pensaba que picaban, pero creo que incluso el miguelito es más picoso que eso. Pasaba cerca de la cama y se me ocurrió asomarme para divisar un monstruo, pero no había nada; como ya he dicho, no creo que habiten debajo de las camas; es un lugar muy incómodo para vivir. Deben venir de otro universo, la parte baja de la cama servirá solo como un portal. Ha llovido durante estos días, creo que invoqué a las tormentas de alguna forma, quizá deba continuar escribiendo sobre su inclinación bromista. Tal vez lo han tomado como una queja y han mandado al técnico a reparar la máquina de tormentas. Qué sé yo. Encontré un «refrán» que decía así: «el que busca puede estar malgastando valioso tiempo que pudo ser aprovechado en las cosas que aún no había perdido». Imagino que no aplica para personas que han perdido la vida. En fin, creo que he regresado al blog. Regresé a «casa».
Me voy de la casa
Esa «pequeña e inofensiva» red social, la del logo del pajarillo, me ha «inspirado» ha escribir una buena cantidad de las entradas que hay en este pedazo de... A veces cuando escribo un tuit me da por imaginar cosas más allá de los 140 caracteres, entonces vengo y hago un post. En otras ocasiones, han sido cosas que he notado de las «personas». Probablemente haga un post sobre caballos voladores, personas que tienen avatares de Píkachu, «gente» que hace mofa de cosas. No es cierto, solo bromeaba, en realidad quería decirles que este es el del blog. Ha sido todo. Agradezco a todas aquellas personas que leyeron mi blog. No me olvidé de las personas de Rusia, Alemania y Letonia que leyeron mi blog, también gracias a ellos. Esta fue la mejor despedida que pude elaborar; nada decente por cierto. Nos vemos en algún lado, seres ignotos.
Eufemismos
Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.
Hurtar.Ejemplos:
A veces me gusta hurtar.
A veces me gusta robar como un vil y sucio ladrón.
Si le robo otra se dará cuenta del hurto.
Si le robo otra se dará cuenta del asqueroso y despreciable atraco.
Pequeñuelo.
Ejemplos:
Es la verdad, pequeñuelo.
Es la verdad, gran idiota.
Qué pequeñuelo tan lindo.
Qué mocoso tan lindo.
Pequeñuelo.
Ejemplos:
Es la verdad, pequeñuelo.
Es la verdad, gran idiota.
Qué pequeñuelo tan lindo.
Qué mocoso tan lindo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)











