Con la colaboración de: @Silvasinsilbar
miércoles, 18 de julio de 2012
Pedro y el monstruo
Pedro era un chico muy asustadizo. Se hacía de noche y comenzaba el tormento. Le temía a la oscuridad, entonces encendía un fósforo. Sin embargo, un día hacía viento y el fósforo se apagó, así quedó de nueva cuenta sumergido en la temible oscuridad. Será mejor entrar debajo de las sábanas, allí no puede entrar ni el monstruo más osado —se decía a sí mismo—. Y así fue como entró a su fortaleza, sintiéndose valiente y lleno de vida, después el sueño lo vencería tan pronto se recostara. Pedro murió mientras dormía, o eso creía, pues estaba soñando. Algún día tenía que morir, pero ese día no. Ese día murió. Pero no ese día que soñó. Sí, ese día. No, ese día no.
Esto no va para ningún lado: entrada fantasma
Este blog es un insulto a los blogs de personas que verdaderamente se esfuerzan por hacer entradas decentes. He visto blogs que verdaderamente valen la pena, son excelentes, hacen que me pregunte por qué aún me sigo atreviendo a publicar entradas. Yo solo vengo y escribo un montón de basura. Al menos me siento un poco más tranquilo de que nadie lo lea. Así mi basura no estorba demasiado, al menos se conserva en el bote. Como habrán notado, esta entrada tampoco está en blanco. Este blog ni siquiera tiene una finalidad específica, a veces lo utilizó para escribir cuando no tengo nada qué hacer, otras para venir a contar anécdotas con algo de ficción y exageradas, para escribir alguno que otro sueño que me ha pasado, o cuando se me ocurre algo, o cuando no se me ocurre nada, me da por improvisar un sarta de cosas sin sentido. Puedo distraer un poco la mente cuando lo necesito, cuando el insomnio se vuelve desesperante. Cabe señalar que este sitio jamás ha tenido un propósito específico, por eso lo exhorto a que le conceda su perdón por no ir hacia ninguna dirección. Si usted es una de las pocas (inexistentes) personas que leen o han leído alguna de mis entradas, se lo agradezco. Mire que prestarse para leer esa cantidad de basura es bastante meritorio, aunque agradecería si quiera algún comentario, al menos para mandarme al infierno o algo similar. De cualquier forma, es usted una gran persona por estar leyendo esto. Digo, si es que ha descubierto estas líneas fantasma. Como usted imaginó, esto no va para ningún lado.
martes, 17 de julio de 2012
Noctambulismo
He pensado en viajar al pasado, mover un vaso, y ver qué pasa. Qué tanto podría cambiar la realidad con el simple hecho de mover un vaso. Intrigante, sin duda. Podríamos terminar en un mundo habitado por dragones o caballos con alas, o, tal vez, lavar los trastes adquiera otro significado, incluso la posible erradicación de esa actividad. Pero primero esperaré a que inventen una máquina del tiempo.
sábado, 14 de julio de 2012
Dibujos desanimados
Es de mañana. Las cortinas se abren con el viento matutino. Los rayos de sol se cuelan y me atraviesan los párpados. Fantástico, hasta aquí ha quedado otro intento de dormir más horas. De cualquier forma, el calor no me habría dejado. El año pasado había pajarillos que cantaban todas las mañanas, ahora ni siquiera un gallo. Las sandalias, no están por ninguna parte. Han sido devoradas por un monstruo inexistente que habita debajo de la cama. Da igual, hay que sentir el suelo de vez en cuando. El lavabo no funciona, el grifo está atascado; no gira hacia ninguna parte, como esta mañana caótica. Al menos la regadera aún sirve. Hay dos hormigas que juegan en un tulipán, juegan a algo extraño que no comprendo, mientras me lavo los dientes a la intemperie. El baño se cae a pedazos, parece que hubiese sido construido hace milenios. Probablemente terminaré duchándome debajo de un árbol u oculto en la maleza si esto sigue así. Bebo un poco de leche y me hago un sándwich. Para qué rebuscarle tanto. En la televisión hay una serie de dibujos desanimados. Prefiero observar a las ardillas saltar del techo de la casa hacia los árboles cercanos. El techo de la casa es camino de ardillas. Tierra, tengo los pies llenos de tierra, en dónde diablos han quedado las sandalias.
Ventilador
No quiero pensar mucho en eso, pero es probable que toda esta revolución tecnológica, algún día termine por extinguir a tan preciados aparatos como los ventiladores. Me da escalofríos de pensar en eso. Ojalá estuviera equivocado. No sé qué haría sin ellos. Me es indispensable contar con uno para conciliar el sueño. No tendría problema al conservar el ventilador que tengo por miles de años, pero dejan de funcionar, se descomponen, se oxidan, mueren; no son de esas cosas que duran para siempre. Y si dejan de producirse no tendré manera de conseguir uno. Se convertirán en reliquias, objetos de colección que valdrán miles de dólares. Llevo toda mi vida dependiendo de ellos para dormir, así que si no cuento con uno, mi muerte será inminente. No es me niegue a morir algún día, sino que no quiero morir con sueño y ojeroso. Mi últimos días serían terribles. Puedo ver mi futuro tormentoso, sufriendo de calor y sueño a la vez, qué triste. Sé que existen aparatos como el aire acondicionado, pero nada reemplazaría un ventilador, son tan mágicos, ese ruido que hacen es simplemente relajante. Nada como el aire atravesando las aspas, impregnado de humedad, golpeándote suavemente el rostro. Quizá deba ahorrar y comprar varios ventiladores de reserva, mientras construyo un fábrica de ventiladores para tener una dotación inagotable.
viernes, 6 de julio de 2012
¿Estás aburrido?
—Hola.
—Ey.
—¿Qué haces ahí sentado?
—Nada (déjame en paz).
—¿Te duele algo?
—No (¿no puedo estar simplemente sentado?).
—¿Estás triste?
—Solo estoy pensando.
—¿Qué piensas?
—No importa.
—¿Estás enojado?
—No.
—¿Entonces?
—¿Entonces qué?
—Deberías ver la televisión; están pasando el oso Yogi.
—No, hoy no tengo ganas (me parece vomitiva)
—¿Estás aburrido?
—No.
—¿Qué pasa?
—Cualquier cosa....
—Ey.
—¿Qué haces ahí sentado?
—Nada (déjame en paz).
—¿Te duele algo?
—No (¿no puedo estar simplemente sentado?).
—¿Estás triste?
—Solo estoy pensando.
—¿Qué piensas?
—No importa.
—¿Estás enojado?
—No.
—¿Entonces?
—¿Entonces qué?
—Deberías ver la televisión; están pasando el oso Yogi.
—No, hoy no tengo ganas (me parece vomitiva)
—¿Estás aburrido?
—No.
—¿Qué pasa?
—Cualquier cosa....
martes, 3 de julio de 2012
Tendedero
Hay un tendedero(de ropa) que cuelga de tres puntos: un pilar de hormigón, un árbol firme, y de un tercero que, a comparación de los otros dos, es considerablemente más débil, se trata de una palmera muerta. Han pasado meses desde que murió, primero se notaban síntomas claros de enfermedad; sus hojas se tornaron amarillas; las nuevas empezaron a secarse. Era claro que su tiempo de vida había terminado. Hasta que su muerte se hizo notar cuando sus últimas hojas se dejaron caer. El tallo aún sigue erguido, aunque sospecho que no durará mucho. Es bastante probable que con las lluvias termine por ceder. Está podrido casi en su totalidad. Es un milagro que siga de pie. Nadie ha hecho nada por cambiar el tendedero hacia un punto más confiable. Al contrario, aún siguen tendiendo ropa ahí, a sabiendas de que en cualquier momento el tronco caerá, sin avisar, probablemente cuando haya ropa en el tendedero, ocasionando que esta termine ensuciándose de nuevo, provocando una verdadera tragedia. ¿Por qué nadie hace nada? ¿Por qué siguen tendiendo ahí? ¿Qué no ven que está por caerse? ¿Acaso nadie imagina las consecuencias? Las personas siguen utilizando ese tendedero, apoyado en dos pilares firmes y en uno podrido, arriesgándose al cataclismo.
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